Contacto.
Sé hace difícil no saber de ti por horas, no poder tener una charla continuada, sólo meros mensajes salpicados en la duración de la tarde.
Intento comprender tu forma de ser, en parte ya la he entendido. Lo que realmente me perturba es esa vocecilla que dice que de esa manera nos estamos alejando.
Es como una espinita que, aunque no daña, sí molesta. No te critico, ni te juzgo...sé que eres así, libre como los pájaros e independiente como yo siempre quise ser.
No quiero que cambies, no ahora, no aquí, no por mí, no por nadie que no lo merezca. Llegará alguien que pueda sacarte de tu torre y con quién puedas ser feliz.
Quizás lo único que necesito es saber que de esa manera de relacionarte, tan rara y única, no nos estamos distanciando. Quizás en algún momento tenga la valentía de preguntar.
Quiero creer que esto servirá de algo para que tú sientas que tienes tu espacio personal, y yo sienta que no estamos mal.
Antes pasábamos horas hablando. ¿Acaso te sentías obligada? ¿Acaso lo hacías como un favor? ¿Acaso no significaban nada para ti?
Comentarios
Publicar un comentario