Estoy cansado de ver vídeos de odio. No es ya cuestión de ideología, religión, etnia o cualquier otro aspecto que nos distinga. ¿Cómo puede un humano propinar una brutal paliza a otro sin siquiera inmutarse? ¿Cómo podemos, como sociedad e individuos, presenciarlo y no sentir un atisbo de duda o remordimiento? ¿Cómo puede estar un corazón tan lleno de odio por otro ser que es, ante todo, idéntico a ti? Un discurso elocuente, un público adecuado, y repetirlo suficientes veces (como si de martillazos se tratase) son suficientes para la radicalización. El ánsia del poder, del dinero, de las posesiones, y del lamentable regocijo humano por el sufrimiento de sus congéneres. Si la lucha del subconsciente humano es la contienda entre lo que quiero, y lo que puedo hacer, el dictador es el método por el que se realiza. Es el lamentable sujeto que permite que los más oscuros deseos de hombres pequeños puedan tener cabida en este mundo. El sueño de un hombre pequeño convertido en masa. Ojála tener...