Guerra
En una guerra sin cuartel no hay cabida para el honor. No se toleran las muestras de humanidad en la batalla pues buscas soldados, no misioneros jesuitas. Un soldado es ser en potencia, su estado de perfección será convertirse en un berserker en acto. Sin empatía, sin humanidad, sin emociones... A veces confundimos cual es el camino más eficiente, ¿quieres un soldado inestable, cegado por su sentimiento sanguinario, cuya lealtad está atada con cuerdas de crueldad? ¿O acaso no sería mejor un humano sin sentimientos, frío como un autómata pero con la capacidad de discernir la mejor forma de cumplir las órdenes? Quieres un superhumano implacable...un humano escindido de toda humanidad. Porque sí, hasta el odio y la crueldad son sentimientos humanos. Una guerra no decide quien lleva la razón, es el tiempo quien lo hace. Mientras la tierra continue anegada de sangre, mientras las zarzas ardan incesantenente, mientras las cicatrices quemen como sí en ellas se estuviera vertiendo ácido clorhí...