Esclavos
Todos somos adictos. Todos tenemos algún que otro vicio, no hay excepción. Quizás en tu caso es una copilla o cerveza extra, un cigarrillo de más, puede que tengas un problema con las damas de compañia o con tu autosatisfacción, igual por Gluttony eres conocido. Una raya más no te hará daño, ¿verdad?
No importa cual sea, yo sé que es una forma de huir de la realidad, de tu realidad mejor dicho. A mí no me tienes que dar explicaciones, tampoco a tus allegados, ni siquiera a ti mismo. Aún así me atrevo a recomendarte que tengas cuidado en no estropear más, si es que cabe, tu vida.
Entiendo que de vez en cuando la huida resulta necesaria, a veces incluso indispensable, pero acurrucarte en una esquina hasta los topes de dopamina no hará que la casa deje de arder, simplemente no notarás cuando tu carne se achicharre y caigas inconsciente.
Creo sinceramente que hay pocas vidas que no merezcan la pena ser vividas. Así que no desperdicies el poco tiempo que tienes, el tiempo pese a ser relativo tiene la mala costumbre de actuar como una función exponencial, acelerando por cada momento hasta el final del recorrido.
No voy a entrar en que vicios son peores o mejores, malos o buenos, evitables o inevitables. Son prácticamente ilimitados y estos aumentan cada día, para unos puede ser el café, el sexo, el alcohol, las drogas...mientras que a otros los tienen hipnotizados con unos preciosos ojos.
Había empezado el texto con rabia y resentimiento a causa de ver a la sociedad como bestias sedientas de placer momentáneo, pero he tenido que relajar mi semblante y cuidar mis palabras al acordarme. Acordarme de quien es mi refugio para esta vida mía tan caótica.
Comentarios
Publicar un comentario