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Mostrando entradas de marzo, 2023

Venganza.

Contempló asombrado como ha sido derramada la sangre de los Atreides, como sus palacios han sido pasto de las llamas, como sus estandartes han sido mancillados y toda vanagloración ha sido aplastada por pesadas botas de tachuelas. Sus actos se asemejan más a bestias que a personas, sus modales rozan la inmundicia y sus formas son más bien bárbaras. Sin embargo, ellos son los "buenos", están vengando una afrenta pasada y que debe quedar saldada pues ellos fueron renegados de la rama principal y ahora claman venganza. Los archivos son inconexos y no arrojan luz alguna al asunto, y quienes lo vivieron no son ni el polvo de lo que fueron. Entonces; ¿quién es el vengador y quién el agredido?, ¿quién es el bueno y quién el malo?, ¿quién es el héroe y quién la bestia?, ¿quién actúa con justicia y quién es el ajusticiado? ¿Quién se opondría al desarrollo de los hechos cuando no hay memoria que te respalde?

Memoria.

La memoria es olvidadiza, alterable, corrompible...es traicionera con los hechos más relevantes e indulgente con los más mundanos. A la memoria no le queda más remedio que postrarse ante el imparable avance y observar estupefacta como borra las huellas en la arena hasta dejarlas irreconocibles. La memoria no está hecha para el hombre actual. La memoria es, primordialmente, un depósito de agresiones pasadas y acciones posibles, a la memoria le es indiferente cuando nació Napoléon, quién provocó la Primera Guerra Mundial o los diferentes orgánulos que contiene una célula eucariota animal...Porque el individuo no precisa esa información para sobrevivir. Las identidades notables no te alivian el hambre, las integrales no te salvan del feroz lobo, y la sintaxis no te protege del frío invernal. Los tiempos cambian pero no las necesidades mínimas, el hombre evoluciona pero muere y teme las mismas cosas y la memoria sigue almacenando información relevante o irrelevante para permitir la supervi...

Justicia.

 ¿Qué es la justicia? La justicia se me antoja como una suerte de venganza civilizada y justificada. Como si la mera razón de cometer una acción u otra estuviera supeditada a algo más que no la propia voluntad del individuo de hacerlo, como si mi mano necesitara de un guía que marque la senda que debo seguir. La justicia no es más que un burdo juego con reglas y acciones que cambia según el antojo de algunos; no solo los poderosos, no solo los ricos, no solo los sabios cambian en su beneficio la justicia. Ninguna población está exenta de imponer y alterar a su gusto las normas ya preescritas. Solo necesitas tiempo y poder, cuanto más tengas de uno, menos necesitarás del otro. En este juego, participamos todos nos guste o no. Aunque te retiraras a la descansada vida alejada del mundanal ruido, seguirías contaminado por los recuerdos y no podrías ser totalmente libre.  Soy juez, jurado y verdugo con la justicia pero entiendo las razones de su creación, es difícil ser ommnipresen...

No importa.

No importa si el mundo es justo o injusto, bello o inmundo, cruel o benevolente, feliz o desesperante, libre o encarcelado, real o falso, sano o delirante, duradero o futil, perfecto o abominable, colectivo o solitario, digno de mantenerse o de ser destruido...Nada de eso importa en absoluto. No importa si tu perspectiva del mundo es una u otra, si crees que es así y no asa, si piensas fervientemente esto o aquello, si confias ciegamente en que de esta, y no de aquella forma, la cosa mejorará mínimamente...Nada de eso significa algo. No importan siquiera los desconsolados llantos, ni los estridentes chillidos, ni las innumerables hambrunas, ni las mortales plagas, ni las devastadoras catástrofes, ni las mortíferas guerras, ni la conocida demencia...Nada de eso vale algo más que un pimiento. Solo importa aquello que prima por encima de todo, aquello que impera y gobierna sobre lo tangible e intangible, y eso no es más que el poder: la capacidad de acción. El poder es la fuerza que permi...

Ira.

Fuego y sangre, hueso y acero, venganza y justicia, infierno y paraíso, furia y rabia, luces y sombras. El mundo es cruel, no malévolo ni sanguinario sino cruel: es lo que es y provoca lo que provoca sin el menor remordimiento. Los humanos, sin embargo, somos harina de otro costal pues hasta los demonios contemplan asombrados que nuestra mayor cualidad es la miseria, la venganza y la destrucción. Destruir no requiere tanto esfuerzo como crear, y a la larga se hace más divertido. Arruina, abrasa, destroza y desgarrale la vida a un hombre, y observa como se derrumba hasta enloquecer o como se yergue para arrojar sobre ti el infierno como solo alguien, que ya no es ni dueño de si mismo, puede hacerlo. Crees haber pasado un infierno, crees que no puedes experimentar más dolor, crees que no podría ocurrirte nada peor...que equivocado estás. Siempre habrá un pozo más profundo al que caer y nunca habrá un abismo insondable hasta que mueras. Ni siquiera enloquecer te libra de todo el dolor, no...

Oda a la puntualidad:

De algún modo me he encontrado en la obligación autoimpuesta de parar el relato y hablar del viejo y conocido Chronos. La razón que me ha llevado a esta situación es bien conocida por quien debiere ser el lector de este escrito. Sin embargo, pese a no ser de obligado cumplimiento, lo hago por el cortocircuito que ha frito mis redes neuronales y ha hecho posible y necesario la siguiente reflexión. En un mundo tan altivo como orgulloso, no hay cabida para la debilidad . Cada gesto, cada desaire, cada ademán conlleva un determinado comportamiento hacia otra entidad. Un saludo entusiasta, una risa irónica o un enfado desproporcionado no son más que minucias comparadas con el verdadero comportamiento de un individuo, pues es bien sabido que conocerás al monje por sus atavíos y a la prostituta por sus modales. Cada cual trata de que prime su potestad, su prestigio, su mandato, por ello se establecen códigos de conducta que mantengan a niveles tolerables el dominio entre personas, esto tambié...

Las ciudades y la oscuridad I (finalizado)

La ciudad de Felurian sólo florece en la penumbra, donde las adversidades le son favorables. Allí donde la miseria y la putrefacción es más asfixiante, surgen individuos con la capacidad de comprender los giros internos del mundo pues sólo cuando la propia vida corre peligro es que podemos despertar del dulce letargo y contemplar, estupefactos, las llamas del infierno y la desolación que dejan a su paso. En este mundo, moran los demonios mas no hay ardiente fuego ni frío yerro ni sacro nombre capaz de encarcelar a tales bestias impías. Sólo los verdaderos cantantes entonan rugientes himnos de batalla, sólo los verdaderos poetas estremecen al mundo con la crudeza de sus versos, sólo los verdaderos músicos, cuyos acordes hienden el aire como si fueran llameantes espadas, consiguen arrancar un estridente llanto a sus instrumentos. Mas no os equivoquéis, esta historia no trata de músicos ni de poetas ni de cantantes ni de demonios...esta historia es del hombre exhausto que espera a la muer...

Las ciudades y el deseo IV:

 Deseos, deseos y más deseos.  Piérdete en el inmenso recorrido de los deseos. Extravíate en tu propia mente mientras buscas aquello que añoras en tu vida. Ve en busca del nombre del viento y no vuelvas hasta encontrarlo. Imagina, diseña, construye y haz realidad aquello que sigue tu voluntad.  Usa, gasta o desperdicia tu vida en un futil sueño que no será, y con suerte, más que un  borroso recuerdo de eso que querías creer que era tu voluntad. Imagina todo cuanto quieras y siempre que lo quieras. Disfruta del poco control que tienes en tu mente. Infinitas posibilidades, incontables realidades...pero un único acierto.  ¿Qué tan lunático se debe estar para querer rehacer el mundo según tus deseos? ¿Cómo evitar que tu paraíso se transforme en el infierno de otro? Porque, siendo realistas, llegará el momento que tengas que dedicir si aplastar o no a otro con sus propias aspiraciones.  Y lo que sería peor, ¿qué harás cuándo el mundo te diga que estás equivocado...

Las ciudades y el cielo II:

 Bersabea es, en esencia, las dos caras de una moneda. Una cara es reluciente y brillante, esta refleja todas aquellas cualidades notables y ansiadas en una ciudad. La otra no es más que la Realidad, una Realidad que ansía,por una parte , transformarse en una espléndida mariposa, y por otra espera mantener su esencia para mantenerse así fiel a sus "principios innatos". Quien pudiera imaginar que existirera una tercera cara, oculta a los ojos del más avezado observador, y solo visible para aquellos con una visión clara. Y es que nadie quiere ver al monstruo en el espejo, y menos aún percatarse de que se es el monstruo. No importa a quién le preguntes, todos tienen tres visiones de sí mismo: aquello que eres, aquello superlativo que puedes ser, y aquello inferior que puedes ser.  Esas visiones están supeditadas al entorno.  No puede haber un robusto roble si no hay abedul con el cual comparar. No puede existir el gigantesco pino sin el escuchimizado helecho. No puede haber ...