Justicia.

 ¿Qué es la justicia? La justicia se me antoja como una suerte de venganza civilizada y justificada. Como si la mera razón de cometer una acción u otra estuviera supeditada a algo más que no la propia voluntad del individuo de hacerlo, como si mi mano necesitara de un guía que marque la senda que debo seguir.

La justicia no es más que un burdo juego con reglas y acciones que cambia según el antojo de algunos; no solo los poderosos, no solo los ricos, no solo los sabios cambian en su beneficio la justicia. Ninguna población está exenta de imponer y alterar a su gusto las normas ya preescritas. Solo necesitas tiempo y poder, cuanto más tengas de uno, menos necesitarás del otro.

En este juego, participamos todos nos guste o no. Aunque te retiraras a la descansada vida alejada del mundanal ruido, seguirías contaminado por los recuerdos y no podrías ser totalmente libre. 

Soy juez, jurado y verdugo con la justicia pero entiendo las razones de su creación, es difícil ser ommnipresente para recordarle al molinero que no meta el dedo en la váscula, al alguacil que no se deje sobornar, al alcalde que no sea corrupto y al campesino que no queme los cultivos de su vecino.              Es difícil controlarse a uno mismo como para poder controlar a otros.

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En un mundo de bestias, la propia natura vela por el equilibrio entre las diferentes especies existentes. Es ella misma quien dirige los hilos para que todas las especies tengan la opción de adaptarse en pos de sobrevivir. La mutación favorable se propaga mientras que la negativa se extingue como la llama. No hay predilección en esta ruleta, solo ambiente, características y tiempo.

En un mundo de hombres libres, son los propios hombres quienes se gobiernan a sí mismos en un pacto de mutua sumisión. Dicho pacto restringe las acciones de los individuos sobre otros para crear una especie de red que asegure la convivencia, mediante un entidad regidora y la supresión de ciertas "libertades". El libre albedrío no atiende a razón alguna, solo a los deseos propios. Por ende, es necesario limitar el poder que es ejercido entre individuos con tal de preservar la especie. 

Existen múltiples vías en la actualidad, y que se ramifican a su vez en múltiples bifurcaciones. La más obvia es el Estado gobernante (entidad abstracta con acciones en la realidad), seguida por las religiones (cultos variados con códigos de conducta propios pero semejantes) y finiquitado por las sociedades (agrupaciones territoriales que han desarrdo valores y comportamientos específicos, y que son agrupables en sociedades de mayor cuantificación.

Todas tienen el mismo objetivo primordial: conciliar a los hombres en armonía, evitandosé así la masacre por intereses momentáneos. Apenas se aprecia realmente dicho objetivo, el tiempo ha corrompido hasta la más noble de las causas y ya no se puede hablar del pasado sino del presente.

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