Guerra

En una guerra sin cuartel no hay cabida para el honor. No se toleran las muestras de humanidad en la batalla pues buscas soldados, no misioneros jesuitas. Un soldado es ser en potencia, su estado de perfección será convertirse en un berserker en acto. Sin empatía, sin humanidad, sin emociones...

A veces confundimos cual es el camino más eficiente, ¿quieres un soldado inestable, cegado por su sentimiento sanguinario, cuya lealtad está atada con cuerdas de crueldad? ¿O acaso no sería mejor un humano sin sentimientos, frío como un autómata pero con la capacidad de discernir la mejor forma de cumplir las órdenes? Quieres un superhumano implacable...un humano escindido de toda humanidad. Porque sí, hasta el odio y la crueldad son sentimientos humanos.

Una guerra no decide quien lleva la razón, es el tiempo quien lo hace. Mientras la tierra continue anegada de sangre, mientras las zarzas ardan incesantenente, mientras las cicatrices quemen como sí en ellas se estuviera vertiendo ácido clorhídrico, mientras todavía se escuchen chirriantes gritos en la lejanía...mientras alguna de esas cosas perdure, el temor no desaparecera.

El terror no muere; primero es la certeza del hierro al rojo que se acerca y carbonizará tu piel, luego es el dolor de la estocada que recorre tus nervios en una desenfrenada huida, al cesar el dolor y cerrarse la herida queda la cicatriz que te recuerda ese demencial momento, y al final cuando crees que todo ha acabado, qué iluso, aparecen las pesadillas que tiene de protagonista ese soldado de risa macabra que se acerca sosteniendo el hierro al tiempo que sonríe diabólicamente.

Porque esa es la verdad humana, en ausencia de castigo...todos somos bestias. Siempre nos ha resultado entretenido ver a humanos matarse entre sí, ¿por qué no iba a ser igual ahora? Las tinieblas se hacen pasar por luz para extenderse entre aquellos que deambulan en la oscuridad. Es el raciocineo lo que permitió al lobo hacerse pasar por oveja para guiarlas al despeñadero. La lógica, la astucia, la premeditación...esa presciencia del futuro para cumplir el objetivo por muy viles que sean los medios.

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