Imaginarios
¿Qué es ciertamente real? ¿Qué está exento de ser denominado como "imaginario"? Desde las palabras y códigos de lenguaje que usamos, pasando por cada concepto de los mismos, aplicándoles una función humana no otorgada por la naturaleza a herramientas no naturales.
Un pedazo de árbol excendido del mismo y en proceso de putrefacción se convertirá en rama cuando entre en contacto con un ser parcialmente consciente (como un mono) y se convertirá en una herramienta superior (palo) cuando un individuo de la especie Homo sapiens lo use. El grado de consciencia recae, en parte, en el abanico de posibilidades que le das a tu entorno. Y para actuar, primero tienes que imaginarlo.
Con lo cual podría preguntarme: ¿está todo en nuestra imaginación? Dejando de lado el hecho de que, necesariamente, todo tiene que pasar por nuestro cerebro para analizar la información que nos llega, a través de los sentidos, del exterior. Y que, por tanto, todo está sujeto, de un modo u otro, a la aduana que supone nuestra mente y del deterioro que ello conlleva.
Aparte de eso, no solo es lo que recibimos sino también lo que expelemos al exterior, esto es: las repercusiones que tienen nuestras acciones en el mundo. ¿Acaso podrías encontrarte una taza en la naturaleza? ¿O un sofá? No, claro que no, aunque pudieras objetar que la erosión del agua o del viento pudieran dar lugar algo parecido, no es ese el quid de la cuestión.
Lo que trato de resaltar aquí es la capacidad de los humanos (y de algunos seres vivos) de hacer de lo imaginario algo real, de pasar del plano intangible al tangible, de hacer de un pensamiento individual una realidad colectiva, de transformar una idea tan efímera en algo milenario.
Desde eregir colosales estructuras que perduren durante siglos, pasando por comandar gigantescos ejércitos a batallar contra sus semejantes, la creación de antiguos imperios cuya influencia es aún observable, enfervecer el odio de millones hacia un grupo objetivo y no detenerse hasta erradicarlo, conseguir unir a pueblos dispares bajo un mismo estandarte de fe...
Son tantos los ejemplos de como una persona, o un grupo de ellas, han dado lugar a sucesos históricos tan sorprendentes como horrorosos en algunos casos. No pararemos de hacer realidad nuestros sueños, ya sean benévolos, diabólicos o inocuos. Solo precisas tiempo, y de eso todos tenemos, ¿no?
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