El odio que llena nuestros corazones

Estoy cansado de ver vídeos de odio. No es ya cuestión de ideología, religión, etnia o cualquier otro aspecto que nos distinga. ¿Cómo puede un humano propinar una brutal paliza a otro sin siquiera inmutarse? ¿Cómo podemos, como sociedad e individuos, presenciarlo y no sentir un atisbo de duda o remordimiento? ¿Cómo puede estar un corazón tan lleno de odio por otro ser que es, ante todo, idéntico a ti?

Un discurso elocuente, un público adecuado, y repetirlo suficientes veces (como si de martillazos se tratase) son suficientes para la radicalización. El ánsia del poder, del dinero, de las posesiones, y del lamentable regocijo humano por el sufrimiento de sus congéneres. Si la lucha del subconsciente humano es la contienda entre lo que quiero, y lo que puedo hacer, el dictador es el método por el que se realiza. Es el lamentable sujeto que permite que los más oscuros deseos de hombres pequeños puedan tener cabida en este mundo. El sueño de un hombre pequeño convertido en masa. Ojála tener más tiempo para ahondar en este asunto. 

Soy demasiado joven para tratar de analizar, siquiera de entender, el comportamiento humano. No he visto el rastro que deja una guerra, no he sentido el rugir de unas tripas anhelantes por comer, y tampoco he tenido que enterrar el cuerpo inerte y descuartizado de ser querido. Aunque pueda en cierto modo simular los sentimientos que aflorarían en cada situación, no se compararía a vivirlo en mis propias carnes, e intentarlo me crea una sensación de crudeza por tratar de imitarlas desde la lógica. 

Me siento afortunado y un cobarde, ambos por la misma razón. Tengo claro cuáles son mis valores, y el valor que cada ser humano tiene por el mero hecho de serlo. Aún así mi posición política es inexistente pues he decidido no caer en la trampa de la falsa elección, ni todo es blanco ni todo es negro. Quiero escoger en base a propuestas y acciones, no según partidos ni corrientes. 

Me siento afortunado de no tener que (auto)obligarme a seguir un partido porque en un determinado momento lo "elegí". No obstante ello tiene como consecuencia que, conforme a la situación política actual, no puedo "mojarme" en la política pues incurriría en aquello que rechazo: alistarme en un grupo como quien es de un equipo de fútbol. 

Esto es lo que me hace sentir un cobarde, ver una situación de extrema violencia o de injusticia y no ser capaz de tomar cartas en el asunto. Es cobardía por la represión y es cobardía por el qué pasaría si. Es un precedente del fin de la democracia, juzgar a un individuo por su opinión política, y es el precedente del nacimiento de un estado totalitario. 

Empiezo a pensar que la especie humana no tiene la capacidad de gobernar de forma efectiva magnitudes tan elevadas de individuos y recursos. En retrospectiva, desde la aparición del ser humano como especie, el transcurso de tiempo desde una etapa tribal a una de países es demasiado corto. ¿Acaso es realmente factible dirigir de forma eficiente un territorio conformado por millones de habitantes? Los sucesos históricos y recientes me sugieren, en lo personal, que solo lo es bajo determinadas circunstancias de la sociedad

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