Las religiones y el fenómeno de desindividualización

En la actualidad se ha producido, en la mayor parte de países de occidente, la propagación de un aparente rechazo a las prendas típicas de la religión musulmana (¿pertenecen a la religión o es cultural?), ello motivado bajo el ala de la "liberación de la opresión que supone". 

Ahora yo, desde mi completo desconocimiento del mundo, me plantéo: ¿cuán ciertas son estas palabras? Hasta a día de hoy se mantiene un estigma con las sociedades de Oriente Medio acerca de las condiciones y costumbres que involucran a las formas con las que se tratan a la mujeres. 

Yo no vengo a plantear lo contrario (entre otros motivos por el tiempo que llevaría una investigación exhaustiva y veraz), pero si a poner en tela de juicio los prejuicios al respecto, y lo poco considerados que somos al no mirar lo semejantes que son las costumbres de nuestro propio vecino en comparación a aquellas que se aparenta criticar. ¿Qué es sino un trato vejatorio y denigrante?

Nos escandalizamos (o al menos eso espero) al oír hablar de la sumisión de las esposas a su marido, de la imposibilidad de valerse legal o económicamente por sí misma, de apartarlas al ámbito doméstico, o de la incapacidad de denunciar un abuso contra su persona...pero no nos paramos a pensar que esa misma mentalidad estaba implantada (y aún continúa en las cabezas de algunos nostálgicos y nuevas generaciones) en España hace hace no muchas décadas, y no solo en un reducto de Afganistán. 

La vestimenta siempre representará un aspecto clave en el comportamiento de una sociedad, tanto a nivel moral como religioso (aunque a veces éstos se confundan). Ello se refleja en términos que nos son más que conocidos como pulcridad, decencia, modales, clase...y demás sinónimos verborrosos. Los valores son casi tan efímeros como las personas, solo sirven para mantener el orden por un tiempo limitado. 

A continuación se describe el eje de esta improvisada disertación, ¿acaso no todas las religiones mantienen un componente de desindividulización que, en cierta medida, se basa en establecer un código de vestimenta determinado? Sin ir más lejos en la religión cristiana (independientemente de la rama), la judía, la hinduísta, la budista, en el islam, y un sinfín de credos menores, mantienen un código estricto sobre las formas de vestir, las festividades en las que se tienen que cumplir, y los propios ferigreses se encargan de ejercer un yugo moral. 

Todo ello se camufla sobre la tan repetida categoría de "tradición"; no obstante, ¿dónde se encuentra realmente el límite entre la voluntariedad de la tradicción y el paso a la obligatoriedad? Desde las monjas a los burkas, pasando por lo atuendos típicos de los sacerdotes, las prendas de los monjes tibetanos e hinduístas, y las túnicas de los nazarenos, hasta llegar a los mantos típicos de cultos más antiguos que las (auto)denominadas escrituras verdaderas. 

Porque, en la mayoría de los casos, todo atiende al mismo principio; dejar atrás al individuo para generar una masa uniforme, complemente alineada con los valores que persigue cada culto. El individuo piensa, mientras que la masa actúa. Cuando se dictan las órdenes, la masa se moviliza sin cuestionárselo. La información es el arma más peligrosa de las sociedades masificadas, ¿qué somos sino aquello que vemos?

Como de costumbre, no se trata de un fenómeno asociado a una religión en concreto sino de un componente más que forma parte de los credos para potenciar y extender su fervor religioso, que en algunos casos alcanza niveles de extrema exaltación, y se aprovecha para que proliferen determinados discursos sin siquiera darse cuenta de que tiran piedras sobre su propio tejado (si acaso es que se percatan de tamaña hipocresía). 

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