¿Por qué?
¿Por qué pensar? ¿Para qué pensamos? ¿Sirve de algo "pensar"?
¿Por qué razonar? ¿Para qué razonamos? ¿Sirve de algo "razonar"?
¿Por qué escribir? ¿Para qué escribimos? ¿Sirve de algo "escribir"?
¿Por qué perseverar? ¿Para qué perseveramos? ¿Sirve de algo "perseverar"?
¿Por qué percibir la Realidad? ¿Para qué percibimos la Realidad? ¿Sirve de algo "observarla"?
¿Qué sentido tiene recorrer un sendero que, casi con total seguridad, llevará al final del mismo?
-Desde el punto de vista del conocimiento.
-Desde el punto de vista de la existencia.
-Desde el punto de vista de la vida, en general.
Suelo experimentar, con demasiada frecuencia diría "yo", una tristeza, más o menos profunda según el caso, cuando una historia llega a su fin. Me ocurre, principalmente, con los libros pues, desgraciadamente, siempre acaban encontrando su final, y lo que me planteo es que (carajos) causa esa tristeza.
¿Puede ser que sea una especie de sensación preventiva de que "yo" también encontraré mi final?
¿Quizás esa tristeza se deba a qué, como uno de los propósitos con los que son escritos, el libro ha finiquitado con los momentos interesantes/alegres/entretenidos y debe, por el bien de la trama y el principio de existencia, resignarse a "no ver un nuevo día"?
Sin embargo, aunque las preguntas de la causa siempre son entretenidas de resolver, algo me invita a reflexionar sobre si es beneficioso exponerse, una y otra vez y en reiteradas ocasiones, a sufrir el bombardeo emocional que supone comenzar y terminar con múltiples existencias de un solo tajo.
¿Me es beneficioso leer, emocionalmente hablando, si tengo la certeza de qué, inevitablemente e indudablemente, se va a acabar y que voy a sufrir por ello?
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