Existencia.

 

La existencia, también denominada vida, de cada ser vivo- independientemente del grado de raciocinio que posea- lo puedo resumir como una tragicomedia constante que fluctúa entre la alegría y la desesperación.

Y si bien se puede considerar apropiado o correcto pensar que la vida debe ser, indefectiblemente, completa felicidad debo recalcar que la vida no es benévola. O quizás, la vida es resulta del entorno circundante con lo cual la vida, en sí misma, no es triste sino que el mundo (ecosistema) es, desde cierta perspectiva, cruel.

La vida de cada individuo se corresponde de las vivencias por las que ha sido expuesto, con lo cual su vida , sea dicho todo su "ser", se ha forjado con el fuego de su propio entorno. Sin embargo, ¿quiere esto decir que "yo" no soy, ni más ni menos, que el conglomerado de los resultados tras ser expuesto a mi entorno?

Es decir, aquello que creo ser es la unión de fragmentos de la vida de aquellos que dicen ser mis iguales, y que en nada son iguales que "yo".

Temo pensar que aquello que llamo "personalidad" no es más que fruto del azar y las probabilidades, y que carezco de control sobre ello y sobre su evolución, pues ya que en el siguiente segundo dejaré de ser "yo" pero sé, sin lugar a dudas, que seré "yo".

Aquello que soy, lo seguiré siendo en cualquier futuro pese a que mi entorno me transforme, con lo cual me alivia saber, en cierta medida, que aunque carezca de control sobre mí "yo". Seguiré siendo lo que soy.


La vida es un camino marcado por la desesperación y alegría que se manifiesta en él mismo. El humano busca, actualmente y desde tiempos inmemorables, la mayor y más duradera felicidad posible. No he conocido y no creo que conozca a ningún humano que quiera ser infeliz por voluntad propia.

Huimos de la tristeza como quién huye de la parca, sabiendo que inevitablemente acabaremos encontrando a uno y a otro a su debido tiempo.

Algunas de las preguntas que me hago respecto a esto son: ¿hasta qué punto este modelo de vida es realista?, ¿La vida debe ser felicidad sin conocer siquiera la tristeza?, ¿Es la razón de ser del humano el buscar la mayor y más longeva dicha? ¿Acaso no se experimentaría una mayor satisfacción la dicha tras haber sentida la absoluta desesperación, mirar directamente al sol tras haber mirado el más profundo abismo, la felicidad tras haber escapado de la mirada de la desdicha? ¿No es acaso el cliché más conocido de la autosuperación personal que te eleva por encima de tus congéneres como aquel que ha escapado del abismo y se ríe en la cara de la desesperación?


Y más importante aún: ¿de qué sirve cada intento de señalar cuál es el camino adecuado de vivir si no somos más que gramos arrastrados por el viento en un vacío insondable? ¿de qué sirven estas palabras que escribo si no serán sino un fútil recuerdo de mis pensamientos? 



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