Guerra y Ponzoña.
He visto ambas caras de la moneda.
He observado al agresor como al agredido.
Y no puedo sentir otra cosa que repulsión.
Repulsión hacia mi especie, repulsión por las barbaridades que se hacen por cualquier fin y repulsión hacia el hecho de que es un círculo vicioso.
Porque, como la pescadilla que se muerde la cola, los conflictos bélicos, o de cualquier otro tipo, suelen estar causados por viejas rencillas que, bajo el estandarte de la justicia, reabren antiguas heridas con el mísero objetivo de conseguir más poder o riquezas.
Así es como, con el supuesto apoyo de la justicia, los seres humanos modificamos la Realidad a nuestro antojo y con un único objetivo, el propio beneficio.
Y es que eso me parece un rasgo vestigial de lo que éramos hace no mucho tiempo, seres primitivos con un instinto de supervivencia propio y de la especie.
Y parece ser, que hemos olvidado el segundo y reforzado el segundo, dando lugar a una especie de despotismo personal en el cual mis deseos prevalecen sobre los tuyos porque lo importante es mi existencia.
Con ese objetivo, los humanos nos alzamos sobre unos y otros con cualquier tipo de objetivo común a un grupo para unificar fuerzas y destruir al enemigo.
Desgraciadamente, se han cometido atrocidades bajo el regazo de la religión, la cultura, los deportes...y en cierta medida en lo referente a lo moralmente aceptable en la sociedad del momento.
Así el grupo dominante se impone sobre el dominado y ejerce su supremacía en cualquier campo inimaginable.
Con esa visión tan pesimista del mundo no puedo sino desconfiar de aquellos que dicen ser mis semejantes, desconfiar de aquellos que me rodean e incluso llegar a desconfiar incluso de mi mismo por traicionarme.
No puedo sino pensar si ya estamos en el infierno y nosotros somos los demonios.
¿Qué sentido tienen todas esas falsas realidades sobre salvar el mundo?, ¿qué sentido tiene salvar a los demonios?
¿De qué serviría prolongar más la agonía de algo que se antoja insufrible como es vivir un día más con la inútil esperanza de que el siguiente será más "alegre" que el anterior y que existe un "futuro"?
¿Quién o qué querría salvarnos?
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