Indigno de ser humano.
Soy indigno de ser llamado humano, incluso de ser catalogado como persona. Desconozco qué es un humano y que no lo es, pese a eso puedo afirmar que no soy humano.
Un humano debería emocionarse, reír, disfrutar, sentir, vivir, anhelar cada suspiro como si fuera el último, contemplar cada amanecer como si no fuera a ver otros, debería comportarse como un humano, y no caer presa de la monotonía y sucumbir ante el peso del mundo.
Un humano, y más un adolescente, no debería escribir sobre la soledad que a todos envuelve, ni sobre las llamas que nos consumirán, ni sobre la corrupción manifiesta en cada esquina, ni sobre la rudeza de la existencia en cada entidad, ni sobre el motor que mueve a los humanos al abismo, ni tampoco debería cuestionarse siquiera su propia humanidad.
Un humano no rehuye el contacto con sus semejantes en cuanto le es posible, un humano derrama lágrimas cuando le es necesario, un humano debería percibir el mundo de forma simple y apacible pues cuanto más bajas a las profundidades del abismo más adquieres sobre la naturaleza del mismo. La oscuridad se vuelve del azabache, la luz escasea como el agua en el desierto, la supervivencia se vuelve extrema y se deben cometer inmundicias para preservarla...sin embargo el conocimento sólo aumenta.
Es la ignorancia quien otorga la felicidad. Sólo en el desconocimiento puede proliferar la alegría. Los problemas no desaparecen ni tampoco la causa, pero el conocimiento de un mal sólo atenúa más el dolor.
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