Sin expectativas

El futuro no puede dañarte sino tienes esperanzas respecto a él. No puedes sufrir sino tienes algo que cumplir, no puedes desilusionarte sino tienes metas que alcanzar, no puedes recriminarte nada si tu mente domina al cuerpo y así misma.

Nada puede dañarte si tu Alar es duro como una hoja de Ramston. Nada sobrepasa la mente, o eso es lo que me gustaría creer. A veces la mente recibe un duro golpe y debe plegarse en sí misma, pero llegará el día en que la domine y me contemple a mí mismo, estupefacto, porque entonces nada podrá sobresaltarme y seré yo quien ostente la última voluntad en mi cabeza.

Temo, sin embargo, que en ese momento me convierta en algo menos que un humano y algo más que una bestia porque si eres tu mismo quien regula sus emociones ¿cómo puedes experimentar cualquier de ellas y llamarlas reales?

He perdido una parte de mi mismo. Los dardos envenenados ya no emponzoñan mi carne, las calumnias ya no enturbian mi mente, el llanto de aquel niño ya no perturba mi pensamiento. Y, sin embargo, las lágrimas perforan mi corazón como un millar de agujas. ¿Llegará el día en el incluso eso deje de importarme? ¿En qué me convertiría eso, quizás en un monstruo sin sentimientos o en un aberración indigna de ser llamada "humana"? ¿Debería importarme acaso, o importunarme de algún modo?

Si así debe de ser, que sea pues. Exploraré el tenebroso sendero que inhumaniza, con tal de acallar mis demonios. No hay dolor ni soledad ni arrepentimiento si es tu mente quien dirige tu andar. Adiéstrala hasta volverte inmune a la perversión de tu entorno, aunque quizás pierdas parte de tu humanidad en el proceso.


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