Alienado.

Estoy cansado. Estoy muy cansado. Muy cansado del mundo, de su gente, de mí mismo. Cada vez son más habituales los pensamientos que gritan que me aparte. A veces apartarse es la única solución, cerrar los ojos y simplememte desvanecerse de la realidad. Si no sientes nada no pueden dañarte. 

¿Qué hacer cuando las compañia se vuelven sofocantes? ¿Qué hacer cuando las acciones son inaceptables? ¿Qué hacer cuando sabes que te mueves en un mar de dudas, mentiras y falsedades?

Todos somos peces en busca de alimento. Aguas turbias nos rodean, las impurezas no dejan pasar la luz. Sólo queremos algo que no nos sea arrebatado: la propia certeza de nuestra existencia. Quizás todo se base en eso, en mantener viva la endeble esperanza de realmente estamos vivos.

Realmente no importa nada. Nada importa ya. Retomando la línea general, ¿por qué estoy cansado? Estoy cansado del mundo por su poca delicadeza la vida, no tiene la más mínima consideración con ella. Estoy cansado de la gente por la manera que se tratan unos a otros, por la simpleza de sus emociones y actos, por la escasa visión que poseen, por el diminuto recorrido mental que usan. Estoy cansado de mí mismo por la maldición que acarreo a mis espaldas, pensarlo todo por muy simple que parezca, buscar un motivo oculto en cualquier cosa o acción, suponer siempre que nada es lo que parece o dice ser...¿por qué debo sufrir esta bendita maldición?
No todo lo que representa es malo, por supuesto. Tengo los ojos más abiertos y razono más profundamente que antes, pero es terrible no conocer descanso ni poder abandonarme al delirio.

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