Delirio.
Ya está, finalmente puedo decir que he perdido la cordura. ¿Cómo voy a estar cuerdo con tamaña definición de "estar delirando"? Lo he aceptado al fin, y eso hace que todo sea un poquito más facil, sólo una pizca pero algo es.
El dolor atenaza los sentidos. Veo con más claridad ahora, creo que empiezo a ver los giros internos del mundo. El sol se pone, me quedo sin tiempo. Ni un millón de vidas bastarían para calmar mi sed, no bastarían ni para atisbar los bordes de la verdad, no bastarían para que cediera al dulce letargo por fin...
¿Y ahora qué viene? ¿Viene la parte de maldecir al mundo por estos ardientes dones, o viene la parte de agradecerle por esta blasfemia que llamo vida? ¿Acaso estoy loco, finalmente he enloquido de verdad? ¿Cómo puede estar cuerdo alguien que increpa su propia existencia, que ve demasiado o demasiado poco, que corre sin farol por la eterna noche..? Dos voces inundan mi cabeza, una ríe y la otra sólo grita, una me da cordura y la otra me hace enloquecer, una ve la vida con ilusión y la otra ve un abismo, una me dice que siga moviendome y la otra que me pare, una es un niño y la otra un cansado viajero.
Una llora cuando la desesperación toca la puerta, y la otra se ríe en su cara. Una es debíl, insignificante, ínsulsa...un camino de un único sentido, y la otra es fuerte, poderosa, irrefrenable...una hoja que desgarra la realidad y avanza con determinación.
Mientras el mundo tenga su luz, mientras el horizonte siga encendido, mientras yo tenga mi farol...la primera voz permanecerá y ayudará a mantenerme de una pieza. Mas, cuando todo sean tinieblas, la otra cara surgirá del pozo que llamo conciencia y lo destrozará todo, incluyéndome a mí mismo.
Contemplará al mundo y se reirá, contemplará a la gente y se reirá, me contemplará a mí y se reirá. Para entonces nada importará; pues es el serafín que pondrá fin al mundo para reconstruir uno nuevo, pues es el fuego que devasta el bosque para que surga uno renovado, pues es la guadaña que siega los campos para que nueva vida crezca.
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