Mirada.
¿Por qué apartaís la mirada de la realidad? ¿Acaso temeís que os la cegadora luz os deslumbre, temeís por vuestros ojos, pues? Mas, ¿es eso motivo suficiente para que no oseís posar la vista en la desolación que deja el hombre a su paso? ¿Negaís entonces vuestra propia esencia de relativa libertad?
Somos hacedores y destructores, somos tan relativistas que nuestras creaciones nos pueden destruir, y lo que destruimos puede salvarnos. Todo depende de la mirada, y tras eso: la justificación. ¿Por qué ha de ser mi cruzada menos justa que la tuya, acaso por el balido de miles de ovejas o por la tenencia de una bula permisiva?
Toda causa es justa, toda acción es válida, todo cambio está permitido si aquel que lo provoca está dispuesto a sacrificarlo todo en pos de su realización. La voluntad...¿qué puede vencer a la voluntad de sacrificar, ya no tu propia vida pues eso carece de valor en comparación con otras opciones, la tus seres más queridos? No, incluso eso es polvo en suspensión. La libertad, la agonía, la oscuridad, la putrefacción, el dolor...hay mejores maneras de corromper la mente de un hombre que con sus familiares o amigos.
Muchos han conseguido corromper la mente de millones de hombres para hacerles creer que su causa era justa , muchos han doblegado y siguen doblegando la voluntad de los hombres...y no serán los últimos. Ni siquiera la voluntad parece serme propia, ¿acaso no hay nada que pueda llamar como propio?, ¿acaso estoy condenado a las fluctuaciones de este vasto mar?
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