Resultado final del proyecto.

Nacemos como lienzos en blanco, pese a que ninguno es idéntico a otro. Vivimos como autómatas dirigidos, pese a que infinitos senderos se nos muestran. Morimos como animales asustados, pese a ser dueños de nuestra propia mente. Somos animales pero no nos parecemos a los animales, somos animales pero no actuamos como tales.

La naturaleza es una artífice paciente y metódica. El diseño ganador es el que persiste, sin aplicar innovaciones o posibles mejoras. Esa es la norma que rige sobre todos los seres: las mutaciones favorables perduran mientras que las desvaforables desaparecen. Los humanos hemos mutado hasta desarrollar un incomparable grado de conciencia, una rara mutación que nos vuelve impredecibles. La conciencia dota al individuo de sentimientos y acciones complejas que van más allá de un presente o futuro cercano, pudiendo ser capaces de ignorar el instinto de supervivencia o similares.

Nuestra existencia sería mucho más afable si sólo se basara en nutrirse, sobrevivir al entorno y reproducirse, en vez de tener que planear todo un viaje sin haber dado un solo paso ni conocer el destino. La conciencia ayuda, en gran medida, a la supervivencia del individuo, no obstante también puede ser una pesada losa si el mismo no puede soportar la carga que supone la planificación de una vida o de múltiples vidas en el futuro. La maldición de la conciencia puede hacer que un hombre pierda la cordura y se precipite hacia su propia muerte.

Somos viajeros en una continua encrucijada, ni un segundo de placer, ni un segundo de descanso. ¿Qué camino elegir cuando infinitas posibilidades se disponen ante ti? ¿Cuál es el camino adecuado, el feliz, el deseado, el apacible? ¿Cómo evitar los caminos que llevan a la perdición, al dolor, a la desolación? Todos los senderos conducen al mismo sitio: la muerte. Realmente no importa que camino elijas, al final lo único que cuenta es tu actitud ante el. Al final todos vamos a morir, la pregunta es: ¿abandonarás este mundo entre lágrimas, sollozos y arrepintiéndote del pasado, o lo abandonarás riendo a carcajada limpia y sin la menor dolencia o sufrimiento?

El tiempo hace que los bellos momentos se tornen despreciables, imperfectos, erróneos...sólo una férrea voluntad evita que la ponzoña invada tus recuerdos. Aprende de los errores del pasado, vive el presente y aguarda el futuro con paciencia pues, si es necesario enfrentarlo, lo harás con las mismas armas de  la razón que posees. Deja de preocuparte por lo que fue, contempla lo que es y ten fe en lo que será. Camina un poco más, ¿quién sabe lo que habrá detrás de la siguiente esquina, un yermo arrasado o un magnífico y bello amanecer? 

Sin importar las miserias que haya en tu vida, sin importar la desesperación que te rodea, sin importar las tinieblas que te engullen, sin importar si tienes o no un motivo para seguir viviendo...Se hace camino al andar, así que camina con paso firme, raudo y veloz, sin miedo a caerte o a lo que vendrá después. El camino te mostrará las cosas por las que vale la pena vivir y aunque no sea así, siempre te tendrás a ti mismo como luz guía porque ¿acaso hay mejor farol que tú mismo? La realidad es la que es y nosotros podemos cambiarla hasta cierto punto, pero ¿acaso tu mente no es dueña de la actitud con la que mira la realidad, ¿acaso importa que el mundo esté en llamas si tu mente es un calmado lago? 

Es cuando la muerte toca nuestra puerta que nos paramos a pensar en los caminos que hemos recorrido. Para entonces la memoria ha perdido parte de su esencia; los momentos tristes son más dolorosos, los felices han perdido su magia, las ilusiones se tornan en desesperación...en general parece que, de todos los caminos posibles, elegimos el peor de todos, y entonces te hundes en la más profunda desesperación justo en tus últimos momentos de vida. ¿De que han servido entonces todo el sufrimiento, toda la felicidad y todo el esfuerzo si al final te vas por la puerta de la agonía?

Realmente creo que no importa que camino elijas. Sólo trata de conseguir una voluntad de hierro que aguante los embates de la vida, para así no tener que arrepentirte de nada cuando el momento llegue y puedas sonreír antes de abandonar este mundo. Pese a toda la perversión, pese a toda la corrupción, pese a toda la crueldad, pese a toda la violencia, pese a toda la putrefacción, pese a toda la falsedad, pese a toda la ponzoña que hay en el mundo, trataré de creer en la compasión, la amabilidad y el buen hacer de los humanos antes que en lo diabólico de sus acciones.

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