Roto.
Finalmente ha ocurrido, finalmemte he explotado, finalmente he roto el único lazo que habría podido salvarme, finalmente ha resultado ser como todo: una burda y pasajera esperanza.
Otra cosa menos que me mantiene atado a este mundo, y una cosa más que me incita a mandarlo todo a la mierda. No me gusta este mundo, no me gusta su gente, no me gusta la inmundicia, la falsedad, la miseria, el dolor, ni la agonía...tampoco me gusta la alegría, la belleza, la amabilidad, la abundancia ni la esperanza, pues tristemente uno ya se ha dado cuenta que no hay blanco sin negro.
No estoy aquí, ni ahí, ni todavía allí. Nado en un mar de incertidumbres más espeso que la miel, y los brazos se me empiezan a cansar. No veo puerto seguro al que dirigirme, a veces creo que todo seía más fácil si sólo dejará de resistirme, si sólo dejará de nadar. ¿Qué importaría nada entonces? ¿Acaso estará Dios, ceñudo, esperándome? ¿Es que acaso no lo había matado?
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