Tristeza.
A veces la tristeza no se manifiesta con ácidas lágrimas. A veces sólo es una pesada piedra que mora en el corazón, haciéndose más grande conforme más tiempo pasa. ¿Cuánto tiempo aguantarás hasta que su peso sea imposible de sostener?
La tristeza es un hoyo que cada vez se hace más profundo, es un hoyo de oscuridad en el cuál sólo alguien que habita en él puede observar la verdadera luz. Sólo alguien que ha estado en la oscuridad puede contemplar la verdadera luz, sólo alguien que ha vivido con los demonios puede identificar a los verdaderos ángeles, sólo alguien que se ha caído al abismo puede volar por encima de las nubes.
Cuánta tristeza hay en nuestros corazones. Cuánta oscuridad hay en nuestras acciones. Cuánta perversidad hay en nuestros pensamientos. ¿Qué es la vida sino un continuo de alegrías y penurias que se intercalan?
Cuando la tristeza es un viejo conocido dejan de afectarte sus actos. Es un un viejo enemigo que no cesa en sus pullas pero que, de tan metódicas y repetitivas, se vuelven cansinas e insensibles. Pides fortaleza y Dios te da sus mejores batallas para que las enfrentes. ¿Acaso no conseguiste lo que pedías? No hay victoria sin muerte, no hay acción sin desgaste, no hay premio sin pérdida, no hay camino sin sacrificio...
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