Abandonado.

Realmente no puedo decir que me sienta abandonado. Me lo he ganado a pulso, me lo he ganado a causa de mi vergüenza, me lo he ganado a causa de mis miedos. Soy yo quien tiene miedo de escribirte, soy yo quien intenta ser distante, soy yo quien no se comporta como debiere. 

Ya he visto como otros intentan atraparte, siempre rosas, siempre a solas, siempre por la noche. Ambos conocemos esas absurdas y primitivas tácticas, y también sabemos que son demasiado vulgares. ¿Por qué todo lo íntimo tiene que estar relacionado con el contacto físico? ¿Acaso no es más coherente pensar que revelar tu verdadera cara es más personal?

Yo no quiero una amistad vulgar, no la necesito. Lo que quiero es alguien que me ate a este mundo, alguien que me de motivos para seguir viviendo. ¿Cómo? Abriéndome nuevos mundos que evito por miedo. Sácame a bailar pues, salgamos a pasear, divirtámonos de cualquier modo, leamos juntos, relátame tu vida aunque te parezca aburrida...ayúdame a encontrar cosas que me mantengan con ganas de continuar.

¿Por qué ella y no otra? Por muchas razones. Yo estoy loco, y ella es la más cabal que conozco. Yo soy un triste solitario, y ella tiene más facilidad de socializar. Yo estoy en un sótano, y ella parece brillar con luz propia. Además, ella lleva tiempo tratando de entenderme (o al menos eso creo), por lo que espero que esta historia no termine como siempre. Aquí y ahora, muchachos. Aquí y ahora. 

Es demasiado triste que no llore ni por mí mismo, y sin embargo por ti ya llevo varios. Es demasiado triste que no hable contigo por miedo a molestarte. Es demasiado triste que no te escriba por miedo a la respuesta. Es demasiado triste que no me atreva a dar el primer paso por miedo al resultado. Mi vida es demasiado triste en general, sin lamentaciones, sin ambigüedades, sin pena alguna. 

Y aún así espero el momento de poder acompañarte, de ir a cualquier sitio, sin motivo, sin lugar, sin tiempo...pero no es posible, lo sé. No quiero vivir de sueños porque de quien sueños vive, de realidades muere. 

¿Volveré al pozo entonces por mi propio pie? ¿Acaso no me había prometido a mí mismo que se acabo esta faceta humana? ¿No que iba a ser una roca sin sentimientos, sin sociabilidad, sin pena ni gloria? Ya estaba acostumbrado a la soledad, ya había hecho del infierno mi paraíso, ya había conseguido erigir gigantescos muros a mi alrededor. ¿Fui yo quien te deje entrar, o me bombardeaste con todo tu ser?

Sea como fuere, el daño está hecho. El pasado quedó atrás, el presente está podrido y el futuro está en llamas. Ya no sé si sigo esperando a que me salven o ya me tirado al abismo.

Tranquilo, está todo bien. El mundo ya no puede dañarte aquí ni ahora. Shhhh, duerme para siempre, ¿acaso hay un mejor final posible?

Comentarios

Entradas populares de este blog

Una guitarra sin música.

¿Y qué más le puedo pedir a esta vida?

Sobre la categoría de virus, bacteriófagos, y demás formas "abióticas"