Noches de tormenta.

Fulgurantes rayos atraviesan el cielo nocturno como si de espadas de Damocles se tratara. Unos rayos que auguran una noche sin descanso, una mente inquieta no deja de pensar aunque ponga en riesgo su propio bienestar.

Demasiados caminos se abren ante mis ojos, todos tienen cosas que me atraen a elegirlos mas también tienen cosas horrendas que repelerían a cualquiera. Son demasiadas posibilidades para tan poco conocimiento.

Es una verdadera lástima que con los recuerdos del pasado también afloren los recuerdos encadenados, retornen las arrugas de cansancio, escuezan las viejas cicatrizes y vuelvan los antiguos momentos vacíos de mi pasado. Supongo que no todo puede ser bueno en esta vida.

Encima tienen la indecencia de quitarme los momentos placenteros del día a día, desayunar, ducharse, fregar los platos, barrer...unas manos ocupadas mantienen tranquila a una mente inquieta. ¿Importa mucho acaso? Te tengo a ti, mi estrellita, para recordarme los placeres que otorga la vida.

En fin, para esto sirven las noches de tormenta, para parar en seco esta desenfrenada carrera que llevo, para detenerme un momento y echar la vista atrás, por mucho o poco que moleste, gano tolerancia y sin embargo pierdo sentimientos, ¿es un buen trueque?

¿Por qué te vuelves a lamer las heridas otra vez como un perro apaleado? ¿Buscas despertar lástima acaso, crees que con tus sollozos y lamentos atraerás más la atención? Siento decirte que eso no funciona así, y lo sabes bien.

No busco darte pena o que me muestres tu amabilidad cuando te cuento mi pasado, sólo quiero que me entiendas un poco mejor. Aunque quizás no he sufrido tanto como creo, quizás sólo lo estoy exagerando todo, quizás mi enfancia no fue tan mala...no lo sé.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Una guitarra sin música.

¿Y qué más le puedo pedir a esta vida?

Sobre la categoría de virus, bacteriófagos, y demás formas "abióticas"