Promesa.
Me declaro culpable de los crímenes que se me imputan. Me declaro culpable de uno de los peores crímenes de la humanidad: la reclusión.
Durante la infancia mi cabeza no pudo soportar tanto dolor como el que pasé, no estaba autorizado a cruzar ninguna puerta. Sin descanso, sin olvido, sin delirio, sin muerte...
No tuve otra alternativa. No encontré otro modo. Tuve que parar el sangrado con alcohol puro, la sangre dejó de manar, la herida comenzó a cerrarse y una nueva cicatriz apareció en mi piel.
No fue la mejor solución, pero fue la única que encontré, perdí sensibilidad es cierto, perdí toda posibilidad de sentir algo es cierto, pero al menos el dolor había desaparecido, ¿acaso no era ese el objetivo?
Aquí me hayo, bisturí en mano, para reabrir de nuevo la antigua cicatriz, dolerá eso seguro, tendré que volver a sufrir un poco, pasaré momentos que serán dolorosos...Confío en que no estaré solo, confío en que estarás ahí para ayudarme a sentir de nuevo, confío en que verás el fin antes que lo medios.
Es muy posible que sufra por el cambio, pero siempre es necesario sacrificar algo para poder avanzar. Es tu decisión si me acompañas o no, no quiero ser un lastre para tu vida, no quiero obligarte a hacer nada ni siquiera por pena hacia mí, no quiero que acabemos mal por tontas bromas. Es la persona no el cuerpo, es el alma no los atributos, es la ondeación del viento no tu pelo, es el sentimiento que hay detrás no la sonrisa...es tu cara en mis sueños, entre tantos rostros vacíos.
Algo se acaba de romper dentro de mí, yo no muestro sentimientos, caricias, halagos por prácticamente nadie, y aquí me encuentro, regalándote los oídos por conseguir la satisfacción en tu rostro reflejada en una mueca de felicidad que, vulgarmente, llamados sonrisa.
Esto es un promesa entre adultos. Los adultos hablan y solucionan los problemas que haya. Así que, por favor, hablemos cuando puedas. Te quiero demasiado como para perderte por una estúpida broma o por una estúpida pelea. Son las cinco de la mañana, quizás pueda dormir un rato más. Cuánto quisiera poder abrazarte en este momento, un abrazo de esos que se sienten en el corazón, y decirte que todo está bien. Que duermas mucho y que descanses mi niña bonita, ya es un nuevo día, todo está olvidado.
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