Soledad.

El principal problema o ventaja de la soledad es que un vez que te has hospedado en sus confortables y mullidas camas, no quieres irte de ahí. Incluso se puede dar el caso de que una vez te hayas ido, no te importe volver una vez más.

El dolor siempre es el mismo, sólo aumenta de intensidad desde que has perdido aquello que te guiaba. 

¿Por qué te duele tanto entonces, exagerado? ¿Acaso no acabas de decir algo sobre la tolerancia al dolor? ¿No que con el tiempo disminuye la intensidad?

Eres un empedernido mentiroso, sólo sabes mentor aunque tengas motivos para hacerlo. Corta el problema de raíz, quejica. ¿No qué te duele, no qué te dolerá, no qué lamentarás si partida? Pues acaba ya, si vas a volver de un modo u otro a ese oscuro sótano, ¿por qué no hacerlo ya? Si vas a acabar como antes, ¿por qué  no acabar ya? Si vas a volver a estar solo de nuevo, ¿por qué no estarlo ya?

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