Cuerdas.
Hace poco que esa inesperada llovizna ha pasado, la tierra aún no ha absorbido el recuerdo que ha dejado tras de sí.
Y pese a eso, el pajarito ya sale a cantarle al mundo todo lo que su ser tiene que decir para no explotar.
El pajarito está un poco triste. El sol aún no ha salido pero tiene ganas de verle. El pajarito duda si es bueno atarse de esa forma al sol, este (cree que) tiene un camino que recorrer, mas el pajarito no puede volar por el espacio aunque le pese hasta el alma.
El parajito pide perdón al sol por haberse atado a él de esa forma. El pajarito sólo estaba un poco roto, o quizás estaba destrozado. No importa mucho en realidad. Sólo importa que el pajarito necesitaba un rato para descansar, pero el pajarito es un iluso y no sabe de tiempo.
Él creía que un rato podría ser por siempre, sin saber que el sol se mueve por todos lados, sin un momento de descanso. Ambos revolotean sin cesar, pero uno lo hace siguiendo el espacio infinito y el otro lucha por no ahogarse.
Comentarios
Publicar un comentario