El sueño que continua.
Cansino anfitrión déjame campar a mis anchas por tus dominios, que también son los míos. Espero no tener que volver a recordarte tu lugar. ¿Acaso no recuerdas que te paso la última vez? Eso, mejor que no abramos viejas rencillas, ¿entendido?
No tienes valor, triste voz de mi cabeza. ¿Ves ese montón de madera podrida, las alimañas que residen en ella y los insectos que se alimentan de sus cadáveres putrefactos? Tú no vales ni los desechos que generan.
Hiciste lo que tenías que hacer en su día, es momento de dejarte en el armario como un traje de fiesta más.
Oh, se me había olvidado que estabaís aqui. Qué despiste el mío, supongo que es porque estaba ocupado con otras tareas más importantes. En fin, ya que estamos todos aqui, generales, Dios, Diablo, Otro...da comienzo el juicio que tendrá por condena vuestro Ragnarok
Ay, ay, ay... pobrecitos míos. ¿De verás pensabaís que podíais tomar el control mientras no estaba? JAJAJAJ, tristes ilusos. Conseguisteis hacer que me sentará en mi trono por una milésima de segundo, nada más. Os lo pasasteis realmente bien mientras yo estaba en duermevela.
No os culpo, en parte lo hicisteis por mi bien. Aunque está claro que hubo ensañamiento, cabritos. ¿Metisteis mi cerebro en una licuadora o que? ¿Lanzasteis mi corazón a una zarza, cierto? ¿Dejasteis a la deriva a mi alma en un eterno limbo? Me río por las nuevas antiguas y nuevas cicatrices, y por lo que os va a pasar.
Hay maldad en el corazón de todo hombre, eso me incluye a mí obviamente. Es una verdad innegable, ni siquiera hace falta ser filósofo, pensador, científico, predicador o instruido para saberlo... simplemente hace falta vivir para darse cuenta de ello.
Cabrones, os digo que estoy erguido. ¿No oís mi voz o qué os pasa? ¿Acaso pensaís que si os revolveis en vuestras cadenas estas se aflojarán? Dejad de gritar, dejad de hablar, dejad de susurrar... ya no os servirán de nada esas tretas, ya no.
¿Aún duermes, querida? Me pregunto que maravilloso sueño habrás tenido esta noche. Yo debo pedir perdón, hoy no he podido conciliar el sueño. ¿Será que cuando te vea pueda perderme en el blanco mar de tus ojos? Es una vana esperanza, es cierto... pero es esperanza al fin y al cabo.
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