Entorno.

Qué triste es el hecho de que me enamoré de la única persona buena y real que conozco.

O mejor dicho, era inevitable que no me enamorara de una persona buena y real.

Simplemente era imposible imaginar otro escenario posible. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Una guitarra sin música.

¿Y qué más le puedo pedir a esta vida?

Sobre la categoría de virus, bacteriófagos, y demás formas "abióticas"