Sabiduría.
El conocimiento sin aplicación no sirve de nada, la sabiduría procede de poner en práctica lo aprendido. Aprender algo y no ponerlo en práctica no es más que haber perdido el tiempo.
Con el dolor sucede algo similar, el dolor padecido no sirve de nada si no aprendes de él. Para que el sufrimiento haya "servido" de algo tiene que marcarte de algún modo.
Cuando ese dolor se te queda grabado en tu mente y en tu piel, sabrás cómo actuar contra él en el futuro.
Deja que el dolor inunde tu organismo, conseguirás la fuerza que suplicaste para alcanzar tu objetivo. Sé fuerte en el proceso. Rabia, rabia, rabia contra el niño que se esconde.
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