Camino.
Te vi caminando esta fresca mañana del 28, quería decirte algo, confiaba en que girarías la cabeza y me verías. Quería gritar, quería llorar por todas las cosas que tenía que decirte pero que no podía.
Así que me quedé mirando como te alejabas, preguntándome si este era el adiós. Volveré cuando esté preparado, no antes ni después. Tendrás que confiar en qué he sanado, o hacer/convencerme de que sigamos alejados.
Sólo me meto al instagram para escuchar tu último audio, y eso sólo ocurre cuando me invaden las ganas de hablarte.
Tras escuchar como te tiembla la voz se esfuman, porque me doy cuenta del mal que te hacía, a pesar de mis buenas intenciones lo que cuenta es la realidad, y la realidad es que te hacía más mal que bien, debo cambiar si quiero estar a tu lado.
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