Lágrimas.
Estas cosas nunca se deben dialogar con uno mismo, tampoco por una red social. Necesito hacerlo en persona pero ya es tarde. ¿A mí mí vuelta?
Este es el precio que tengo que pagar, el precio del cambio. El precio que el invierno tiene que pagar para intentar ser primavera, el precio que tengo que pagar por intentar amar a alguien.
Deja ya de llorar, niño. Deja ya las lágrimas a un lado. Tienes que aprender a vivir solo, por mucho que te duela.
Estoy soltándote la mano, ¿es lo que quieres? Me estoy abrasando, me quema más que el ácido. Ya te he demostrado de mil formas que quiero que seas tú, y tú me has demostrado de mil formas que no quieres que sea yo.
Estoy cansado. Me creía un vigoroso atleta y ya me estoy fatigando. No seré yo quien inicie las conversaciones durante unos días. Dices que te importo, dices que no me olvidarás, dices muchas cosas.
Ahora tengo que pedirte que las demuestres, tanto por mí como por ti. En el interés demostrarás si quieres seguir o no con esta extraña amistad. Siento que es egoísta hacer esto pero cada día que pasa siento que te alejas más y más, necesito estar preparado si es que llega a ocurrir.
No es un ultimátum, ni una amenaza ni nada por el estilo. Sólo necesito comprobar que te importo, a mí me solían valer más palabras pero ahora necesito acciones. Perdona si te molesta pero necesito hacerlo por mi bien y por el tuyo.
Ninguno de los dos quiere sufrir ni hacer sufrir al otro. De forma terrible e inesperada he empezado a tomar como una posibilidad la opción de que nos distanciemos. No te imaginas el dolor que he tenido que pasar para llegar a eso.
No quiero que suframos, quizás tengamos que soltarnos la mano y volver a nuestros respectivos caminos. Aunque creo que eso acabará por matarme. En la vida hay cosas peores que el rechazo y el desamor, ¿qué haré si no puedo soportarlo? ¿La respuesta es clara?
No nos demos ya por perdidos. Sigamos intentando ser felices juntos, como amigos o como lo que sea. ¿Te parece bien, princesa?
Comentarios
Publicar un comentario