Parte del viaje.

Te volví a ver. Estabas en la glorieta, de espaldas como siempre que te veo, con Dani. No me atreví a girar la cabeza, no me atreví por miedo a volver al punto de partida. 

Miedo a romper la promesa que me había hecho, no volveré hasta que me asegure que estoy bien. Espero que estés bien y sin preocupaciones, creo que voy mejorando. Hasta pronto, te quiero.

Pd: La luna está magnífica esta noche, las nubes que la ocultan intermitentemente adquieren un efecto precioso de translucidez.





Carajo, a quién quiero engañar...ni siquiera sé si estás leyendo estas entradas. Sería tan desconcertante que yo te escribiera tras unos días pidiendo una nueva oportunidad mientras tú creyeras que está separación iba a durar meses. Cuando llegue el momento, no antes, no después.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Una guitarra sin música.

¿Y qué más le puedo pedir a esta vida?

Sobre la categoría de virus, bacteriófagos, y demás formas "abióticas"