Revoluciones.

Los corderos se alzarán una y otra vez hasta que se vuelvan leones, pero ninguno de ellos se alzará mientras no se sepa cordero, ni se sepa con la potencialidad de león. Hay que recordarles a las masas lo que son, sacarlas de su ensinismamiento, forzarlas a que levanten el puño...

Eso es lo que me gustaría decir, pero no es posible. Ya no hay causas justas, ideales sin corromper, objetivos claros...las masas ya no saben diferenciar a un revolucionario de un charlatán, ya no saben diferenciar la mentira que se oculta en la verdad ni el delirio tras la cordura, ya no saben cuando están luchando por un cambio o por entretenimiento o lucro de otros, ya no saben diferenciar siquiera si están luchando por algo que merezca el sufrimiento y el derramamiento de sangre

Ya no tiene sentido luchar, quizás nunca lo tuvo, quizás todas y cada una de las guerras y batallas, de las cruzadas y las yihabs, de las revoluciones y contrarevoluciones, de los cambios y conservaciones, haya carecido de sentido alguno en la historia. ¿Cuál es el objetivo, al fin y al cabo, que justifique cualquier atentado contra otro ser humano? 

No sé bien que es lo que quieren las masas y, sin embargo, creo saber demasiado bien que es lo que quieren sus dirigentes: ¿poder, dinero, estatus, honor, control, diversión..? Estoy tan cansado de las dirigentes como de las propias masas...cualquiera pensaría que es fácil salir del engaño, nada más lejos de la realidad. Al igual que las arenas movedizas, cuantó más tiempo permaneces y más te mueves, más te hundes y más complicado es salir.

Es casi triste tener que admitir que el grupo más propenso a caer en este tipo de engaños es el más oprimido, porque este (que se sabe o se cree en inferioridad) ansía un cambio por encima de todo, ansía una revolución que cambie su situación... y este tipo de cambios nunca se salda sin que corra sangre.

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