Día de mierda.
Insomnio por la noche, pesadilla cuando por fin consigues conciliar el sueño, te vuelves a despertar de madrugada, duermevela endulzada con miedo a que se vaya, la música te permite dormir hasta que te despiertas sobresaltado porque son menos veinte y te has dormido, llegas al instituto y te das cuenta que tendrás que aguantar seis horas de tediosas clases con simios hormonados, aguantar sus penosas bromas e insulsas formas de afecto entre ellos y hacia ti. ¿Cómo has podido perderte tanto? No estás muerto, pero caminas con la música reventándote los oídos y ni miras al cruzar, ¿qué importa la velocidad a la que vayas con la bicicleta, qué importa si no te sientes los brazos de forzarlos, qué importa si te revientas las manos con una pared o un poste? Escribes esto para que al menos quede un recuerdo bonito por si te pasa algo. No es que el dolor físico acabe con el mental, simplemente lo ignoras hasta que la mano te deja de palpitar, la inflamación ha desaparecido o dejan de picar los nudillos. Te ha caído una mesa en el pie, ¿por qué no has gritado? Sé que querías gritar, que querías soltar una sarta de insultos a todos y a todo, querías llorar, querías que te abrazara...sueños tontos de un patán que no sabe si está escribiendo con más veneno que lágrimas o viceversa. Te arde el dedo, estás embotado mentalmente y sólo puedes pensar en no cagarla con ella de nuevo. Y sabes que la única a la que realmente buscas está ahí, tan cerca y tan lejos a la vez, su risa y el sonido de esta es lo único que te mantiene unido, llevas demasiado tiempo mirando a la pizarra, ¿concentrado? Quizás, pero no en el ejercicio de química. Son esos ojos que a veces chispean rebosantes de vida, son esas cicatrices y arrugitas que delatan sus luchas pasadas, es esa mirada que ojalá pudiera ver cargada de ternura por mí. No lo hago por pena, ni mucho menos, ni siquiera por pena hacia mí. Soy un cateto en el amor, ¿es amor no? Me pides espacio, debo hacerlo. ¿Tengo miedo de tirar de más, por eso tengo miedo de hablarte? Miedo al distanciamiento quizás, no lo sé. No quiero que confundas que no me atreva a hablarte por la tarde con que esté perdiendo las ganas, no quiero ser un estorbo, hablaremos cuando puedas y quieras, y yo no me molestaré si no se puede.
Comentarios
Publicar un comentario