Suspiros.

¿Tan pronto he vuelto al existencialismo? Nunca me hartaré de decirlo, estoy cansado, muy cansado. Todas las noches duermo y pese a eso hace mucho que no descanso. Ha vuelto a asaltarme esa pesadilla recurrente, ya no son monstruos, ya no son demonios, ya no son fantasmas.

Ya no son esos seres que se encaramaban al techo y a las esquinas mientras me sonrían, seres que yo mismo creaba sin motivo aparente. Me gustaba sonreírles, demostrarles que no les temía, no sé cuando dejé de hacerlo ni el porqué. Supongo que fue cuando me di cuenta de que todos surgían de mi propio ser.

El del techo se creía capaz de quebrantar las leyes naturales del mundo, el de la sonrisa de superioridad simplemente observaba a quiénes creía inferiores, el de la máscara ocultaba su rostro para pasar desapercibido, el fortachón podía romperlo todo pero, irónicamente, tenía el alma rota. ¿Cuál se ocultaba en mi sombra, quién me robaba la alegría, la esperanza, la confianza? ¿Cuál me robó la niñez, tuve acaso?

Todos los días parecen iguales hasta el punto que creo haber vivido varias veces la misma vida. Sé que no todos los dias son iguales, suspiro más cada día y eso quizás marca la diferencia. ¿Pido comprensión, respeto, empatía..? No, no pido nada de eso pero si me ves muy quieto y con la mirada fija, habláme, pellízcame, grítame, susúrrame o, tú, abrázame porque me estaré rompiendo por dentro, en silencio y lentamente, una muerte como cualquiera querría ¿pero de la que yo quiero escapar?

Me atreví a soñar con un día soleado, o al menos no tan nublado, ¿fue el sol o fueron las nubes quién estuvo jugando conmigo? Supongo que cada uno tiene batallas que luchar en solitario, ¿de verdad tiene que ser eso así? No he vivido nada y sin embargo parece que llevo toda la vida luchando, quizás la vida es eso: rebeldía. No lo sé, no sé nada realmente, ese es el comienzo. 

Ni siquiera la música a todo volumen puede ahora quitar la tristeza en mi rostro, tengo miedo de que se vuelva a notar, no quiero que lloren más, finjo una sonrisa y sigo caminando, sirviéndome de cerillas que rápidamente se extinguen, valiéndome de experiencias que rápidamente se acaban. Eso sí, sin llegar a ser un incordio o molestia, nunca duran lo suficiente para que ocurra.

Menos mal que la vida humana es corta y no suele darse la circunstancia de tener que aborrecerla. Júzgame si quieres, quizás soy un quejica o un lastimero, claro que puede ser, pero eso no me alivia.

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