¿Libre albedrío? #2
¿Hay acaso algo que nos retenga a destrozar nuestra vida, a hacerla añicos, a desgarrarla hasta que dejarla irreconocible? ¿Acaso nuestros actos no son consecuencia de nuestros deseos? Se podría recurrir a que simplemente cumplías órdenes o incluso a que te estaban coaccionando para hacerlo mas, en ambos casos, es tu voluntad porque dejas que te guíen o bien valoras más algo o alguien más que la acción en sí.
De poco sirve excusarse en que seguías órdenes mientras las cabezas rodaban bajo el filo de tu sable, de poco sirve excusarse en el peligro que corría la integridad de tu familia si no realizabas tal demanda. Te guste o no hay vidas que valen más que otras, la diferencia entre tú y yo es que no me tiembla el pulso cuando la decisión está tomada.
Eres tu propia piedra de toque que decide qué camino es el mejor. Si te dan dos caminos y ninguno te agrada, agudiza la vista patán, desbroza el bosque y crea un nuevo sendero. Sólo necesitas una férrea voluntad.
¿Te crees libre sólo por qué es tu pie el que elige tu camino, tu ojo el que posa tu mirada y tu mano la que guía tu espada? Percátate de que tienes más cuerdas que la mayoría, ¿acaso no ves la soga en tu cuello? Eres esclavo de tus propios deseos, qué irónico resulta que aquello que nos tenía que hacer más libres sea la causa de nuestro hastiado purgatorio.
Porque el deseo es, en esencia, el hacha que desgarra las cuerdas y el que desmiembra las piernas.
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