No soy eterno.

Darse cuenta de tu propia mortalidad es darse cuenta de que tu tiempo es limitado que, en cualquier momento, el contador llegará a cero. ¿Qué recónditos pensamientos pasarán por tu mente en ese fugaz momento? ¿Habrá arrepentimiento, pena, alegría, rabia, tristeza, amor..?

Es en ese momento, en el que te das cuenta de que morirás, cuando o comienzas a planear cada paso que das por la cuerda o comienzas a danzar sobre la cuerda como si abajo no hubiera vacío. Como sí bajo tus pies no hubiera un abismo insondable sino una llanura de áureas espigas.

Es el camino de la aceptación, o quizas el de la rendición, no tengo muy claro si debería separarlos. Al final conducen a lo mismo, miras fijamente al miedo mientras pronuncias su Nombre, te precipitas suavemente sobre la muerte, dejas que su cálido abrazo te envuelva y cierras los ojos.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Una guitarra sin música.

¿Y qué más le puedo pedir a esta vida?

Sobre la categoría de virus, bacteriófagos, y demás formas "abióticas"