Panorámica filosofía antigua
Los primeros filósofos, llamados presocráticos, (siglo VII-VI a.C) trataron de explicar la naturaleza (phýsis) por medio de un principio (arjé) del que provienen todas las cosas y que, en el fondo, todas consisten. Las respuestas fueron muy diferentes entre sí, algunos propusieron un solo principio (monistas) como el conocido científico y matemático Tales de Mileto quien agenció este rol al agua por las diferentes pruebas y razones que encontró en su búsqueda, mientras que otros defendían que eran varios (pluralistas) como Empédocles que lo atribuyó a cuatro elementos; el aire, el agua, el fuego y la tierra, estos son inmutables y eternos, y todo lo que vemos está formado por ellos. Sin embargo, pese a las diferencias, a todos los autores les pareció intrigante un rasgo de la naturaleza; su movilidad, su devenir, su movimiento. En este sentido tampoco hubo homogeneidad, Parménides de Elea consideró el cambio y la pluralidad como algo imposible de admitir desde una perspectiva racional, debido a la imposibilidad que supone pasar del No-Ser al Ser o viceversa. Por otro lado, Heráclito pensó que era la realidad de la propia naturaleza, y que el conocimiento se va a producir por la experiencia y, por ende, a través de los sentidos.
La sociedad griega sufre en el siglo V a.C una honda transformación que, unida a las grandes discrepancias respecto a la phýsis, va a llevar a lo que se denomina "giro antropológico", es decir, pasan a primer plano otros asuntos de interés como la política, la educación, la ética...en definitiva, el hombre y la sociedad. Es el siglo de los sofistas y del antisofismo de Sócrates, pasan del logos teórico al práctico. Sócrates es considerado a menudo como la frontera entre dos etapas de la Filosofía griega, ya que, aunque es contemporáneo de los sofistas, rechaza el convencionalismo y relativismos de estos. Sócrates pensaba que mediante la definición universal de los conceptos morales se podía salir de estos.
Al igual que su maestro Sócrates, Platón también se opone al convencionalismo sofista. Entiende que los conceptos universarles se corresponden con algo real y objetivo a lo que denominó Ideas, que existían separadas de las cosas particulares y a las que sólo se podía acceder a través de la inteligencia. Las Ideas constituyen para Platón el modelo de los universales, las del mundo inteligible. La existencia de estos dos mundos, el sensible de las cosas (particulares, cambiantes…) y el inteligible de las Ideas (universales, inmutables…) le permite a Platón resolver el problema del movimiento.
Aristóteles, discípulo de Platón (es la otra gran figura, “el Filósofo” se le llamará en la Edad Media) como su maestro, concibió la filosofía en sus dos dimensiones: teórica y práctica; es decir, estaba interesado en dar una explicación de la realidad entera, y en determinar las claves para lograr una vida feliz, tanto en lo privado (ética), como en lo público (política).
Respecto a Platón, Aristóteles supone un tremendo esfuerzo por bajar el mundo de las ideas al mundo que conocemos y que habitamos. Para Platón este mundo no era el auténtico; era sólo una copia imperfecta y cambiante del mundo ideal. Lo auténtico eran las Ideas. Por el contrario, Aristóteles considera que este mundo es el real y que ha de poder explicarse desde él mismo y no desde algo separado. En el terreno de la filosofía práctica, especialmente en la política, Aristóteles (al igual que Sócrates y Platón) se nos presenta como defensor de la polis, como modelo de convivencia, un modelo ya caducado en su momento, precisamente por obra de su alumno Alejandro.
Tras la muerte de Aristóteles, casi coincidente con la de Alejandro Magno, se inicia la etapa helenística, una época en la que la filosofía cambia profundamente, como también cambió el marco en que le tocó vivir al hombre de la época. Se puede decir que se produce un nuevo giro antropológico, lo que más va a interesar es la ética. Surgen en esta época dos importantes escuelas: el epicureísmo y el estoicismo, que ofrecen modelos de vida muy diferentes al hombre perdido y desorientado de la época. La filosofía se convierte en “soteriología” (doctrina de la salvación).
La fase final de la Edad Antigua casi coincide con la época imperial en la que perviven las grandes corrientes de la época helenística y se da un resurgir del platonismo, aunque contaminado por muchos otros elementos. Se trata del Neoplatonismo con Plotino como máximo exponente que según algunos realiza la última gran síntesis de la filosofía antigua.
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