Fe
¿Qué importa que los niños crean o no en cuentos de hadas? ¿Qué importa si pueden o no distinguir entre lo que es real y lo que no? ¿Acaso vosotros podéis daros el beneplacito de afirmar rotundamente que distinguís entre lo que es real y lo que es ficción?
Habitamos un mundo de ilusiones magia. Nada es lo que parece ser si lo observas con detenimiento. Hasta los átomos parecen rebullirse ante el acoso de nuestra mirada. ¿Qué importa, pues, si nada de lo que creemos es cierto? ¿Qué importa si más haya de las puertas no hay Dios, ni Lucifer, ni la nada?
Habitamos, como suele decir ella, en ruinas de una civilización antiquísima. Tan antigua que sus nombres son polvo en la memoria. Tan antigua que no sabemos el porqué de nuestros actos. Todos ellos, espectaculares o insulsos, están supeditados por el pasado.
El árbol yace podrido en el camino, los animales se regozan ante el frío invernal, el cielo contempla estupefacto las obras del hombre, el lobo abre las fauces por el deleite que dará comienzo, una nube oscura se cierne desde el horizonte...¿te servirá la fe cuando la arena deje de caer?
No importa. Nada importó nunca. Pasado, presente y futuro se olvidan. El tiempo no nos pertenece, tenemos la confianza, tenemos la certeza, tenemos la fe de que sí...que equivocados que estamos, el tiempo sólo corre a favor de sí mismo. ¿Perderás la fe cuando se te hielen las entrañas?
- ¿No creéis en el valor de futiles pedazos de papel?
- ¿No creéis en falsos ídolos que ni vuestra existencia conocen?
- ¿No creéis en sistemas que supuestamente os protegen?
- ¿No creéis en verdades que tomáis como incuestionables?
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