Libre albedrío

Quizás todos los desastres y los malévolos actos del hombre se deban a que Dios está enajenado con nosotros, su creación, porque está cansado de estar recibiendo disculpas continuamente. ¿Es posible que Dios se haya alienado de su obra y que, por ende, se haya desentendido de nosotros al fin?

Quizás todos los huracanes, erupciones volcánicas, sequías, tsunamis, tormentas, terremotos, epidemias, tormentas solares, hambrunas, inundaciones, incendios, heladas, meteoritos...se deban a que Dios ya no vela por nosotros. Quizás todas las matanzas y genocidios, quizás todo el odio y la desidia, quizás toda la envidia y la codicia, quizás todo el orgullo y la prepotencia, quizás toda la sed de sangre y la inhumanidad, quizás toda la impasibilidad y perpetuidad...quizás todo lo malo se debe a que ya no tenemos un lugar al que llamar nuestro hogar.

Pero, ¿y dónde queda el bien? ¿de quién es menester? Es fácil culpar a Dios de todas las calamidades que nos acontecen. Mira bien tu reflejo y verás que la culpa de tus desgracias no son más que la consecuencia de tus decisiones. No quieras otorgar la autoría de tus actos a un dios vengativo o a un destino prescrito. Nacemos iguales pero la vida, y las decisiones que en ella tomamos, nos acabarán distanciando. 

¿A qué están supeditadas nuestras acciones? Al exterior y también a lo que el exterior ha implantado en nosotros. ¿Por qué está mal matar? Porque un ser civilizado que vive en sociedad no puede empuñar un cuchillo y seccionar la carótida de otro, eso no se debe hacer. Es una premisa simple que en caso de ser ignorada tendrá una consecuencia retributiva a la acción. Sin embargo, a medida que nos hemos ido desarrollando como especie también hemos complicado estas "premisas". ¿Por qué está mal reprimir violentamente a unos cuantos manifestantes si es para mantener el orden público y la estabilidad? Pues la respuesta ya no es tan sencilla, ¿no? Dependerá a quien le preguntes o incluso cuando lo hagas. A nadie le agrada que lo agredan como tampoco la idea de estar en un atasco por culpa de unos "hippies".

Los que más influyen son, sin duda, nuestra familia más directa, seguida de la familia lejana, amigos íntimos, amigos, conocidos...etc, etc, etc. Esto era así hasta que nuestro mundo se expandió y aparecieron los famosos, los influencers, los youtubers, los presentadores de televisión, los actores, los cantantes, los escritores (lamentablemente éstos en una ínfima proporción) y demás maestros del arte de la elocuencia. En ese entonces sus opiniones jugaron un papel muy importante en las nuestras, la validez de una opinión adquirió un matiz diferente pues ya no eran las de aquellos con las que, por cercanía, situación similar, costumbres, compartíamos un deje de similitud. Por eso comienzan las discrepancias entre progenitores y progenie, no comparten las mismas opiniones porque sus fuentes de contaminación con respecto a su ascendencia es muy dispar con la suya propia.

Además influyen otros factores aparte del sustrato de la simiente como el tiempo, la edad, la potencia del adoctrinamiento, el periódo si es de guerra, crisis o bonanza, entorno alargado en el tiempo... Entramos entonces al maravilloso mundo de los infinitos factores que alteran la incógnita a despejar. Ojalá fuera sólo eso en realidad porque, ¿cómo carajos cuantificas un factor en relación a otro? ¿Qué pesa más la opinión de tu madre a los 7 años cuando te dice que los conejos no se comen, o la opinión de tu tío, con el que guardas una escasa relación, que te dice a los 20 años que la vida va a volverse cada vez más miserable porque la civilización está en decadencia? No sólo tienes que emplear la mayor cantidad de factores posibles para que el sesgo de error sea el mínimo sino que tienes que, bajo tu propio juicio de valor, comparar el efecto que unos factores tienen sobre otros cualitativamente pues darle valores numéricos resultaría imposible o incluso inútil pues desde fuera sería visto como un burdo intento de dotar de objetividad a tus teorías. Aunque es cierto que todos los sistemas de medición se basan en eso, en convencer de que un metro es la distancia que recorre la luz en no sé cuántos nanosegundos. Quizás en ese caso podrías ejercer algún efecto sobre el mundo.

Así que no culpes al mundo, ni a Dios, ni a un destino, que si la has hecho estar mal de nuevo es por ser un gilipollas sin remedio.

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