Te veo
Te veo, morralla de la sociedad. Te miro a los ojos y no puedo sino verme reflejado. Tus manos palpan y sienten. Tu corazón se estremece cuando el resto de viandantes te tratan, en el mejor de los casos, como un elemento urbanístico más de esta sociedad en decadencia.
Yo te veo, te reconozco, y ojalá llegar a preguntar "¿cómo se encuentra hoy, buen hombre?". Es difícil predecir la reacción de alguien que probablemente lleve siendo invisible gran parte de su existencia. ¿Acaso no es también su primera vez viviendo?
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